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«Quiero ser un testimonio de vida, de esperanza”

Yudi Cortes es una mujer bogotana de 42 años, dedicada a su hogar y al cuidado de sus 2 hijos. En el año 2021 fue diagnosticada con cáncer de seno. El cáncer de seno es el tipo de cáncer más común en mujeres y según la Organización Mundial de la Salud es una de las principales causas de mortalidad; se afirma que aproximadamente una de cada 12 mujeres sufrirá de cáncer de mama a lo largo de su vida.

Para Yudi todo inició en el año 2020 cuando se contagió del nuevo coronavirus COVID-19, su contagio se extendió por mes y medio imposibilitándola para trabajar, por lo cual tomo la decisión de renunciar y recuperarse correctamente, pero para enero del año 2021 y después de varios exámenes fue diagnosticada con cáncer.

Desde ese entonces, volver a incorporarse a la vida laboral no ha sido sencillo, Yudi afirma que en ninguna empresa la reciben por su diagnóstico, lo cual se convierte en una desventaja ya que sus gastos como el transporte a la clínica, medicinas, alimentos, entre otros no disminuyen. Afortunadamente uno de sus primos que reside fuera del país decidió ayudarla económicamente y sus hijos trabajan para cubrir los gastos del hogar.

En su historia y antecedentes familiares Yudi ya conocía de cerca lo que era luchar contra distintos tipos de cáncer, pero nunca imaginó que su proceso fuera tan difícil. Su tratamiento inició rápidamente con quimioterapias, las cuales fueron como ella misma señala: muy dolorosas y difíciles de soportar.

Al tiempo que Yudi transitaba por este proceso su relación amorosa empezó a fracturarse y luego de 3 meses llegó a su fin, Yudi sostiene que para su exesposo no fue fácil aceptar que ella había sido diagnosticada con cáncer.

“Al inicio sentía que me quería morir, quería que me dejaran así y no tener que pasar por ningún otro proceso. Yo le pedí a mi familia que me dejaran morir”, cuenta Yudi; todos estos sentimientos se agudizaron porque las quimioterapias no estaban funcionando. Vivió muchos episodios de impotencia cada vez que el médico le decía que no funcionaba el tratamiento y como consecuencia de ello, Yudi entró a cirugía para extraer el cáncer de su seno derecho.

En esta cirugía tuvo que afrontar la pérdida de su seno, pero además, los médicos descubrieron que el cáncer había hecho metástasis, que significa la propagación de células cancerosas desde el lugar donde se formó el cáncer por primera vez hasta otra parte del cuerpo; por esta razón tuvo que iniciar nuevamente quimioterapias, las cuales no resultaron satisfactorias.

Por ende, su médico de cabecera, el doctor Garrido, internista y hemato oncólogo de Centro Policlínico del Olaya, ordenó iniciar el tratamiento de radioterapia, el cual consistió en 15 sesiones. La radioterapia inicio en la Clínica Los Nogales y simultáneamente continuó con sus quimioterapias en Centro Policlínico del Olaya, dicho tratamiento, que duro aproximadamente 3 semanas, fue exitoso para combatir su enfermedad.

Padecer una enfermedad como el cáncer, es un proceso doloroso y difícil en el que el miedo ocupa mucho espacio señala Cortes, y añade que normalmente solo la palabra cáncer genera mucho miedo, que “en la mayoría de las ocasiones se desconoce que las personas SI se logran salvar y que no todo es muerte, pero que lastimosamente se escucha más de muertes que de curas” y por eso las personas se enfrentan a estos duros tratamientos sin esperanza y poder mental, siendo este último fundamental para sobrellevar este proceso, por ello para esta gran mujer las ganas de vivir y la confianza han sido importantes durante toda su lucha contra esta enfermedad.

Actualmente, esta luchadora y sobreviviente del cáncer tiene una relación amorosa que surgió en los momentos más difíciles y como producto de una amistad, asevera que fue una gran compañía y soporte para su proceso de recuperación.

Por el momento Yudi está fortaleciendo su sistema inmunológico para poder iniciar un tratamiento con hormonas que ayudarán a bloquear las células cancerígenas que aún puedan existir en su cuerpo, afirma que Centro Policlínico del Olaya ha sido un gran apoyo “Aquí son muy pacientes, las enfermeras y los doctores tienen mucha paciencia y lo consienten a uno, lo tratan bonito. Fue una experiencia muy bonita”, expresa.

Juddy y su hija.

Esta bogotana de 42 años hoy quiere ser un testimonio de vida para todos aquellos pacientes que se encuentra en los pasillos y espacios de la clínica; manifiesta, con una sonrisa en su rostro, que siempre tiene una palabra de esperanza y de tranquilidad para los demás, quiere transmitir su historia de vida y ser ese apoyo que le falto cuando inicio su tratamiento. “El positivismo tiene que ser un arma infalible para todo aquel que afronte este proceso”

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Nicolas.
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